Noticia Diario Jaén:El vivo recuerdo de la diáspora judía

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Uno de los decretos más negros de la historia de España cumplió quinientos veinte años, y la celebración que se realizó en la capital sirvió para recordar a los judíos jiennenses que fueron expulsados por mandato de los Reyes Católicos. Setenta personas recorrieron el barrio de la Judería de la mano de la asociación Iuventa.

Tuvo que ser un paseo muy similar al de ayer con el que se despedirían de su tierra los jiennenses que eran judíos en 1492 tras el edicto del 31 de marzo. “Si no son convertidos deberán ser expulsados de el Reino”, proclamaron, en aquel entonces, los reyes Isabel y Fernando, y la sensación que se extendió entre este colectivo debió de ser parecida a la que cuenta la leyenda clásica sobre el cisne, ave majestuosa por excelencia, que canta solo cuando cree saber que va a morir. De ahí que la visita guiada por los rincones más concurridos por los sefardíes en Jaén hasta finales del siglo XV llevase por título, precisamente, “El canto del cisne de Sefarad”.

“A partir de aquel 31 de marzo de 1492 pocos paseos les quedaban por Jaén porque lo que tuvieron que hacer fue vender lo que tenían y buscar un nuevo hogar en otros reinos, en otros lugares desconocidos”, expresó el presidente de “Iuventa”, Rafael Cámara Expósito, quien hizo de cicerone y explicó los entresijos y peculiaridades de los lugares que se recorrieron. “Los expulsados por los Reyes Católicos tuvieron la larga diáspora sefardí o también llamada marrana, porque se les llamaba así a los judíos de modo despectivo”, añadió. Precisamente, uno de sus rasgos de distinción con los católicos era que estos no freían con aceite de oliva, tan omnipresente hoy en todas las cocinas. Por eso, ayer, la jornada del aniversario arrancó con el desayuno tradicional jiennense de origen hispanojudío gentileza del Centro Sefarad-Israel en Andalucía en el que se degustaron dulces elaborados con “oro líquido”. “Hemos empezado así porque en Jaén tenemos la suerte de que nuestra tradición sea cocinar con masa frita para hacer pestiños o roscos, originarios de culturas medievales. Los cristianos, en aquellos tiempos, preferían utilizar la manteca o el tocino para los guisos que realizaban, de ahí vienen los mantecados navideños”, manifestó Cámara. Los asistentes también probaron el dulce sefardí de la red “oficial” de juderías de España.

La visita guiada en tan singular fecha tuvo una sorpresa para los participantes, ya que tuvieron acceso a un jardín privado del barrio de la judería. “Así se puede conocer de primera mano el refinamiento del mundo judío”, indicó el presidente del colectivo. El recorrido —que se celebró a propósito de la décima edición de las Jornadas de Interculturalidad de la Asociación Iuventa— concluyó en el Archivo Histórico Provincial, en el claustro del antiguo convento de Santo Domingo.